¿Buscando algo?

Escritores y café: la inspiración en una taza

Autor:
escritores y cafe

Escritores y café están más relacionados de lo que creías. No sólo porque desayunar una taza recién hecha mientras lees un buen libro es un plan excelente, sino también porque esta bebida ha servido a grandes autores como alimento, musa y excusa para escribir sus obras. ¡Te contamos el idilio entre el café y escritores como Truman Capote, J.K. Rowling o Gabriel García Márquez!

J.K. Rowling: el poder de una taza de café

K. Rowling, autora de la saga de Harry Potter, tiene muy clara la relación del café y su obra. En una entrevista para The Telegraph en 2007 decía: “La escritura y las cafeterías están fuertemente ligadas en mi cerebro. Todavía escribo a mano, me gusta andar físicamente con papeles, y no tener que dejar de escribir para ir a la cocina a prepararme un café”.

¡Con una cafetera NESCAFÉ Dolce Gusto no perdería ni un minuto!

Goethe: el padre de la cafeína

Recordando las mañanas escribiendo el TFG… Al final siempre vale la pena el esfuerzo. #tfg #bbaa #university #work #melancholy #books #saturnoylamelancolia #laspenasdeljovenwerther #goethe #breakfast #vsco #vscocam

Una publicación compartida de Marina (@marinahebe) el 15 de Jul de 2014 a la(s) 3:20 PDT

Johann Wolfgang von Goethe fue un poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán que ya a principios del siglo XIX era un fan declarado del café. Se tomó tan en serio el estudio de esta bebida que convenció a un joven científico para que analizara un grano de café en busca de sus propiedades ¡y juntos descubrieron la cafeína!

Capote: el escritor horizontal

“It’s better to look at the sky than live there. Such an empty place; so vague. Just a country where the thunder goes and things disappear.”

Una publicación compartida de Claudia Green 🌵 (@punkpeanut) el 3 de Mar de 2017 a la(s) 2:49 PST

Truman Capote fue un periodista y autodenominado “escritor horizontal” porque siempre escribía tumbado en su cama o diván y con una taza en la mano. Realizaba sus primeros borradores a mano y luego los pasaba a limpio, colocando su máquina de escribir sobre las rodillas. Estamos seguros de que consumió muchísimos cafés en los 5 años de investigación de la novela A sangre fría. ¡Todo un clásico!

Murakami: el casi Nobel de Literatura

Haruki Murakami es el eterno candidato al Premio Nobel de Literatura, pero en la última edición (la séptima desde que suena su nombre) se lo arrebató Bob Dylan. En su novela Los años de peregrinación del chico sin color supo definir muy bien lo que nos hace sentir el aroma de una taza por la mañana: “El olor del café recién hecho flotaba en el apartamento, el olor que separa la noche del día”. ¡Ya nos apetece uno!

Balzac: café hasta la muerte

Nueva lectura. #lasilusionesperdidas #Balzac #honorédebalzac #book #read #nuevalectura #Libros

Una publicación compartida de Pao (@lanayandrea) el 3 de May de 2015 a la(s) 7:37 PDT

Honoré de Balzac realizó un ensayo titulado Tratado de excitantes modernos publicado en 1839, hace ya 178 años, donde investigó sus efectos y el de otros energizantes en su propio organismo.  Con el tiempo acabó llevando su pasión al extremo y pasada la madurez presumía de beber unas 50 tazas al día, además de masticar granos de café sin agua en ayunas. Un investigador valiente pero sobre todo obstinado. ¡No recomendamos su método!

García Márquez: el maestro del realismo mágico

Gabriel García Márquez  no dudaba en presentar a sus personajes bebiendo o preparando café. Por ejemplo, los miembros de la familia Buendía, de su célebre novela Cien años de soledad, lo tomaban sin azúcar y el protagonista de El coronel no tiene quien le escriba aprovechaba hasta la última gota: “… con un cuchillo raspó el interior del tarro sobre la olla hasta cuando se desprendieron las últimas raspaduras del polvo de café revueltas con óxido de lata.”

Proust: un alma nocturna

A veces hay que dejar de lado la tecnología y volver a las noches de papel #marcelproust #enbuscadeltiempoperdido #porelcaminodeswann Una publicación compartida de Israel Nayim (@israel_nayim) el 11 de May de 2016 a la(s) 3:19 PDT

Marcel Proust era un gran entusiasta del arte y la literatura, pero sobre todo era un apasionado del café. Consumía grandes cantidades para mantenerse despierto y concentrado durante toda la noche en sus largas sesiones de escritura.

Le gustaba tanto el momento del desayuno que durante la escritura de los siete volúmenes que conforman la novela En busca del tiempo perdido se alimentó exclusivamente de café con leche y croissants. Una dieta singular ¡y nada saludable!

¡Homenajea sus obras con un rico café!

Hazte con las obras más famosas de estos escritores y disfruta del mejor café entre las páginas de sus libros. Es la mejor manera de viajar a otros mundos sin moverte de tu sillón, ya sea en la comodidad de tu casa como en alguno de nuestros Cafés para escritores y lectores en España.

Deja un comentario

Encuéntranos en Facebook

ENCUÉNTRANOS EN TWITTER